UNCIÓN DE ENFERMOS
El Catecismo de la Iglesia Católica define la Unción de los Enfermos como uno de los dos sacramentos de curación (junto a la Reconciliación). Su propósito central es otorgar una gracia especial al cristiano que experimenta las dificultades inherentes a la enfermedad grave o a la vejez. A través de este rito, la Iglesia encomienda al sufriente al Señor doliente y glorificado para que lo aliente y lo salve.
Institución y fundamento
Tiene su origen en el ministerio curativo de Jesús y fue promulgado explícitamente en la Carta de Santiago: «¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor» (St 5, 14-15). Es administrado exclusivamente por sacerdotes u obispos mediante la imposición de manos, la oración de fe y la unción con óleo bendecido.
A quién va dirigido
No es un sacramento reservado únicamente para los momentos agónicos de la vida (lo que antes se denominaba «extremaunción»). El Catecismo especifica que se puede recibir cuando el fiel comienza a estar en peligro de muerte por enfermedad grave o vejez. Un mismo cristiano puede volver a recibirlo si su enfermedad se agrava o si contrae otra dolencia seria.
Efectos del sacramento
- Consuelo y fortaleza: Confiere un don particular del Espíritu Santo que da paz y ánimo para superar el sufrimiento.
- Unión con la Pasión de Cristo: Configura al enfermo con los padecimientos de Jesús, dándole un sentido redentor al dolor.
- Perdón de los pecados: Otorga la absolución de los pecados si el enfermo no ha podido confesarse.
- Restablecimiento de la salud: Puede conceder la curación corporal si esto conviene para la salud espiritual del fiel.
- Preparación para el tránsito: Prepara al cristiano para el paso a la vida eterna cuando la muerte es inminente.
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA (RESUMEN)
1526 «¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometidos pecados, le serán perdonados» (St 5,14-15).
1527 El sacramento de la Unción de los enfermos tiene por fin conferir una gracia especial al cristiano que experimenta las dificultades inherentes al estado de enfermedad grave o de vejez.
1528 El tiempo oportuno para recibir la Santa Unción llega ciertamente cuando el fiel comienza a encontrarse en peligro de muerte por causa de enfermedad o de vejez.
1529 Cada vez que un cristiano cae gravemente enfermo puede recibir la Santa Unción, y también cuando, después de haberla recibido, la enfermedad se agrava.
1530 Sólo los sacerdotes (presbíteros y obispos) pueden administrar el sacramento de la Unción de los enfermos; para conferirlo emplean óleo bendecido por el obispo, o, en caso necesario, por el mismo presbítero que celebra.
1531 Lo esencial de la celebración de este sacramento consiste en la unción en la frente y las manos del enfermo (en el rito romano) o en otras partes del cuerpo (en Oriente), unción acompañada de la oración litúrgica del sacerdote celebrante que pide la gracia especial de este sacramento.
1532 La gracia especial del sacramento de la Unción de los enfermos tiene como efectos:
— la unión del enfermo a la Pasión de Cristo, para su bien y el de toda la Iglesia;
— el consuelo, la paz y el ánimo para soportar cristianamente los sufrimientos de la enfermedad o de la vejez;
— el perdón de los pecados si el enfermo no ha podido obtenerlo por el sacramento de la penitencia;
— el restablecimiento de la salud corporal, si conviene a la salud espiritual;
— la preparación para el paso a la vida eterna.