…DE LA ERMITA DE LA VIRGEN DE LA GUÍA

El origen de la Ermita se remonta al año 1432 por iniciativa de cuatro sacerdotes toledanos conocidos como los Cruces. Esta primitiva ermita se destruyó casi al completo debido a un incendio en el año 1499.
Casi un siglo después, tras la reconstrucción de la ermita, la ermita fue bendecida por el Obispo de Tenerife, que se encontraba por aquel entonces en Toledo, el 30 de mayo de 1599. Este nuevo templo fue trazado por el Maestro Mayor de la Obra y Fábrica de la Catedral D. Zapata y la imagen de la Virgen de la Guía fue tallada por el oliero Carlos Tejado Venero, uno de los escultores de la Catedral.
Al principio, se congregaban un grupo de señoras y artesanos con el compromiso de oir mira todos los festivos y comulgar allí el primer domingo del mes. Las principales fiestas que se celebraban era por motivo de la Natividad, la Purificación y el último domingo de mayo, que era la más importante y solemne para los fieles de la Ermita.
Con el paso de los siglos, la Ermita fue restaurada en 1668, manteniendo su actividad religiosa hasta que la Guerra de la Independencia destruyeron tanto la Ermita como la imagen de la Virgen que quedó quemada.
Según fuentes, entre 1820 y 1823, la cofradía ayudó económicamente a la reconstrucción del Templo junto a una aportación superior del alcalde-corregidor D. Trinidad Ramírez, y con ello se pudo finalizar la reconstrucción. Por ello, el Excmo. Rvdmo. Sr. D. Martín Ramiro Lumbreras, obispo de Pachou y natural de Toledo, bendijo el templo reedificado el 30 de mayo de aquel año de 1823. La nueva imagen mariana fue costeada por el Marqués de Malpica, siendo tallada en su propio palacio situado en la Plaza de Santa Clara y se reutilizó el antiguo niño Jesús que fue encontrado en el camino que une la Ermita de la Guía con la Ermita o Venta de Santa Ana, escondido en unas retamas, al parecer ocultado por alguna persona que lo salvó de la destrucción francesa. La Ermita se levanta en un terreno escarpado cerca del Arroyo de la Rosa.
Desde aquel año de 1823 se utilizó la ermita como lugar de retiro espiritual de miembros de diversos conventos toledanos cercanos (San Servando, la Sisla, las Nieves, San Pedro y San Félix…). También fue utilizada al parecer por ermitaños y como Beaterío de Penitencia, con usos marcados por el recogimiento y la más rigurosa austeridad.
El nombre de «Virgen de la Guía» tiene su origen en un suceso ocurrido al deán de la Catedral, Don Diego Fernández Machuca. Habiendo salido de caza por una dehesa cercana (conocida como «La Legua Grande») les sorprendió una fuerte tormenta durante la noche y asustados y perdidos entre el denso encinar, se encomendaron a la Virgen de la Natividad (conocida la Ermita anteriormente con esta advocación) y fueron guiados por un pájaro hacia un paraje donde pudieron refugiarse de la tempestad.
Durante la Guerra Civil, la imagen de la Virgen fue parcialmente destruida y los terrenos colindantes pasaron a la Academia de Infantería, quedando la ermita como un enclave un tanto aislado.
Fuentes:
– Artículo publicado en 1928 por Felipe Rubio Piqueras en la Revista Toledo.
– «El paraje de la ermita de La Guía y la Cruz del Siglo» por Rafael del Cerro Malagón.